Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

«No-Arroz» frito «x» delicias o «nunca hagas promesas…

12 septiembre, 2016

«No-Arroz» frito «x» delicias o «nunca hagas promesas…

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… que no puedas cumplir»,

dice un antiguo proverbio chino. Yo lo intento seguir a rajatabla, así que si os prometo que no volveréis a echar de menos el mítico arroz frito tres delicias del chino de la esquina, podéis estar 100% seguros (dejémoslo en 88%) de que esta versión sin arroz (ni glutamato) suplirá todas vuestras carencias.

Y encima este apaño cuenta con la ventaja añadida de que podréis añadirle tantas delicias como buenamente os apetezca (o tengáis en la nevera) y regodearos en él sin el más mínimo atisbo de culpabilidad.

 

 

Y es que qué «apañao» ha resultado el «no-arroz» shirataki  de konjac  o «rizoma del no-ser» (más detalles aquí). Es pelín gelatinoso y escurridizo, eso sí, pero si eso no os traumatiza en exceso, lo adoraréis.

Además, como está gelificado con agar-agar, es termoestable y puede cocinarse sin que se deshaga. Esto lo capacita sin duda para sustituir al arroz en tropecientas recetas, de las más simples (como la presente), hasta las más variopintas (que alguna caerá).

 

 

Es todo un hallazgo. No dudéis en «deliciarlo» cuando tengáis mono de arroz frito, que encima ni siquiera hay que cocerlo, sólo saltearlo con tantas delicias como queráis.

Yo hoy me he decidido por unos champiñones, un poquiño de bacon, pimientos a daditos, un poquititín de zanahoria y un alegre huevo. Me he limitado a darles un par de garbeos a las 4 primeras delicias en una sartencilla con un poco de aceite y he añadido luego el huevo, antes de echar el «no-arroz» de konjac  alegremente escurrido. ¡Y ya está!

 

 

Un toquecillo de salsa de soja (que sea de las buenas, eh, de las bombas de trigo y azúcar, no) y, fiel a mi promesa, aparecerá antes vuestros pasmados ojos un bello plato ultra-veloz, sin arroz, ni glutamato… que engatusaría al mismísimo emperador Qin.

 



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