Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Revuelto de espárragos y pipas (mi «dopaje» mañanero)

23 septiembre, 2017

Revuelto de espárragos y pipas (mi «dopaje» mañanero)

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Sí, de veras considero que este desayuno debería calificar como «dopaje» en cualquier torneo, carrera o desafío físico y/o cognitivo en general. No solo está tremendo (por lo que el poder arengador de las endorfinas subsiguientes al placer de comerlo se suma a sus bondades), encima lo componen auténticos portentos nutricionales.

 

 

Los espárragos trigueros son una bomba de fibra (que será inmediatamente adorada por vuestra microbiota intestinal), zinc y ácido fólico (que necesitáis para la chapa y pintura celular de rutina que os mantiene radiantes, fuertes y libres de cáncer).

Las pipas (crudas, eh, las refritas en aceites vegetales no) no se quedan atrás. Vienen abarrotadas a vitaminas del grupo B (casi podrían sustituir a los antidepresivos, si las dejásemos) y minerales a porrón.

Y qué decir del huevo¹, ese regalo de la naturaleza que (solo superado por el hígado) esconde más nutrientes bajo su cáscara que individuos de moral distraída campan por los edificios oficiales de este santo país².

 

 

(1). Especialmente, los de gallinas felices que han picoteado bichos y gusanos, que es lo suyo.

(2) Sospecho que aplica a cualquier país.

Y es que, corrupciones y propiedades portentosas aparte, imaginaos rompiendo el ayuno nocturno después de una noche de sueño reparador con un vigorizante café a prueba de balas humeante y este jugoso revuelto… Y ahora imaginaos también que llevarlo a la mesa no os haya supuesto más de 10 minutos de ultra-valioso tiempo mañanero. Asumiendo que duermo sola, no se me ocurre manera mejor de empezar el día 😊

 

 

Además, es fácil a rabiar. La posibilidad de que salga mal es poco menos que inexistente. Por cada desayunador paleo low carb a dopar, solo necesitaréis:

  • un par de huevos (idealmente de gallinas felices)
  • un puerro, cebolleta, ajo tierno o cualquier ente de la familia (o no)
  • un manojillo de espárragos trigueros (con 4 o 5 vais sobrados)
  • un par de cucharadas de pipas de calabaza y/o girasol
  • aceite, sal y pimienta
  • un toquecillo de cúrcuma (o la piedra filosofal hecha raíz), que le queda increíble (y nunca está de más el chute de fitoquímicos mágicos adicional)

 

 

Y no tenéis más que saltear el puerro/la cebolleta/lo que fuere y los espárragos a cachillos unos 5 minutos en un chorrillo de aceite, añadir los huevos batidos salpimentados con la mezcla de semillas, «revolverlo» todo y

¡Dopaje paleo low carb supra-nutritivo listo!



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