Aunque confieso que el hojaldre aún se me resiste, mis bandejas de canapés son mucho más vistosas que las de mis épocas pre-keto. En lo que tardaba en cortar el «pan de molde-porexpan», hoy apaño unas bellísimas y sabrosas bases para canapé de un intenso color verde dorado. Y es que, además de rotundamente paleo, sin gluten y low carb, el alga nori es alegremente «milhojizable». Aunque creo que «tres» es el número óptimo de hojillas para que el bocado quede crujiente sin que suponga un pequeño reto para los incisivos.




El proceso es fácil a rabiar. Empezamos por encender el horno a 180ºC. Cogemos las tres laminillas de alga nori, las humedecemos ligeramente pintándolas con un poquito de agua y pegándolas entre sí. Una vez bien unidas (verás que el agua ejerce de pegamento), coge unas tijeras y córtalas en cuadraditos (o circulitos, o corazoncitos, o trapezoides, o lo que fuere que te apetezca).
Ponlas sobre un papel sulfurizado y hornea durante unos 10 o 15 minutos (ve tocándolas a ver, que queden bien crujientes). ¡Y ya está! Podemos cubrirlas con las delicias que hayamos decidido destinar a la causa. Aunque con un poquito de salmón marinado y huevo cocido… el sabor del alga marida a la perfección.
¿A que queda chulo? Pues además está buenísimo y, de principio a fin, llevar esta belleza de platito a la mesa me ha llevado 15 minutos de reloj (¡y porque he cocido y pelado los huevitos!)
Si te gusta el alga nori, te aseguro que en modo milhojas la adorarás. Y si aún no formas parte de su corte de admiradores, después de probar este crujiente «treshojas» verde dorado, apuesto a que te lo plantearás muy seriamente.
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