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Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Nuevo e-book de keto-dulces (y bizcocho zebra golosa)

3 mayo, 2021

Nuevo e-book de keto-dulces (y bizcocho zebra golosa)

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Apenas seis meses de confinamiento domiciliario bastaron para que emergiese a borbotones parte de la considerable locura que tanto me había esforzado en ocultar. Y una vez liberada la bestia… Ya no había vuelta atrás.

Afortunadamente, la liberación de chifladura ha sido paulatina y se ha materializado en forma de (más) recetas de keto-dulces, que he recopilado en este segundo e-book.

Ojalá os evada de la pandemia tanto como a mí 😊

 

 

NO ES NECESARIO TENER UN LIBRO ELECTRÓNICO DE AMAZON PARA LEERLO, ¡PERO SÍ QUE OS DESCARGUÉIS LA APLICACIÓN KINDLE EN EL MÓVIL/TABLET/PC! 

Nota para economías en crisis: Igual que en el primer e-book, también iré publicando por aquí las recetas nuevas 😊


¡Vamos ya a por ese peazo’ bizcochazo «zebreao»!

Apuesto a que nadie podría mirar a los ojos a esta zebrilla golosa y asestarle que segundas partes nunca fueron buenas. Y precisamente por eso ha sido elegida la “prota” indiscutible de esta 😅

 

Realmente… es irresistible

 

Y es que aparte de la belleza natural que destila ella, hay que añadir que encima el bizcocho al que da nombre queda absolutamente demencial.

Aunque no es más que una versión keto de la mítica tarta zebra y conserva toda su exquisitez, dulzura y “zebridad”.

 

 

Si también queréis apuntaros a la feliz «low-carbización» del mítico bizcocho zebra, solo tenéis que mezclar por separado los ingredientes de un bizcocho low carb de vainilla y de uno de cacao.

Para «zebrear» un molde de unos 16cm de diámetro, necesitaréis:

  • 1/2 yogur natural (bien graso),
  • 2 huevos (para un extra de esponjosidad, añadid al menos una de las claras a punto de nieve bien firme al final),
  • 4-5 cucharadas de almendra molida (dependerá del tamaño de los huevos – debe quedar como una mayonesa espesa),
  • 1-2 cucharadas de harina de coco (¡ídem!),
  • una cucharadita de levadura química,
  • una nuez de mantequilla derretida,
  • edulcorante al gusto y
  • chorrillo de esencia de vainilla (como esta, que no lleva cosas raras),

para el semi-bizcocho de vainilla; y

 

 

  • el otro 1/2 yogur natural (bien graso),
  • 2 huevos (igual que en su compi avainillado, para un extra de esponjosidad, añadid al menos una de las claras a punto de nieve bien firme al final),
  • 4-5 cucharadas de almendra molida (igualico también, dependerá del tamaño de los huevos – debe quedar como una mayonesa espesa),
  • 1-2 cucharadas de harina de coco (¡ídem!),
  • una cucharadita de levadura química (bien tamizadita, que no deje grumos),
  • una nuez de mantequilla derretida,
  • edulcorante al gusto y
  • cucharada de cacao puro en polvo,

para el semi-bizcocho de cacao.

 

 

Empezad por encender el horno y preparar el molde con un papel sulfurizado para poder desmoldarlo luego con elegancia.

Mezclad los ingredientes de ambos semi-bizcochos, dejando las claras (si es que elegís añadirlas montadas – si fuera que no, sabed que queda un pelín más denso, pero «zebroso» y delicioso igual) para el final, incorporándolas con una espátula, mucho amor y movimientos envolventes (nada de batidoras, que se nos fastidia el esfuerzo montador).

Una vez listas ambas masas, solo hay que colocarlas en el molde poquito a poco. Empezad con una cucharada de una de ellas, seguid con una cucharada de la otra encima de la primera y así sucesivamente, hasta que acabéis con ellas.

 

 

Ya veis que no atesora misterio alguno y se hace exactamente igual que el bizcocho zebra tradicional.

Una vez lleno el molde, metedlo en el horno felizmente y esperad a que se haga la magia. El tiempo de cocción dependerá de la forma del molde y lo alto que os haya quedado, pero calculad tranquilamente 30 o 40 minutos. El viejo truco del palillo que sale seco os guiará.

 

 

Y veréis qué lujazo de bizcocho. Es de esos que no levanta muchas pasiones por fuera, pero una vez lo cortéis… seréis halagados, amados y admirados hasta el infinito y más allá.

Así que ESE día en el que NECESITÉIS resultar tan irresistibles como la golosa zebrilla, yo recomiendo asestar este bizcocho com estocada final (y os aseguro que nadie se quejará si también lo sacáis al día siguiente para desayunar) 😇



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