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PORQUE LOS GENES NO SON UNA CONDENA VITALICIA

Nutricionista, psicóloga y química en proceso (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y EX-gorda-depresiva-polimedicada)

Cena rompe-hielos para enamorar (en tres asaltos)

15 noviembre, 2018

Cena rompe-hielos para enamorar (en tres asaltos)

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Las buenas intenciones son muy loables, pero hay ocasiones en las que el juego no sé si “sucio”, pero sí “menos limpio” está más que justificado. “En el amor y en la guerra… todo vale” que decía aquel. Así que hoy procedo a haceros partícipes de un menú infalible que he diseñado con absoluta premeditación y alevosía (y con unas intenciones rotundamente malas). No solo es convenientemente paleo y low carb, además hará que las torres más altas y tozudamente férreas caigan derrotadas a vuestros pies*… mal que les pese 😀

 

 

Aparte de felizmente paleo y low carb, es mucho más sencillo de lo que parece. Encima puede dejarse medio preparado con antelación para que podáis dedicar los últimos minutos de espera a adecentar vuestros aposentos o a la “chapa y pintura” de rigor.

 

Primer asalto: Crema de alcachofas con foie micuit 

Para romper el hielo, empezaremos con esta soberbia delicia. Y es que si la crema es una exquisitez en sí misma, con el aderezo de foie debería ser ilegal. El único truquillo consiste en darle un golpe de congelador al foie antes de “virutearlo” (simplemente pasándolo por un rallador gordito, como el de tomate). El calor de la crema deshará las virutas conforme caigan y la mezcla quedará… sencillamente sublime.

Y, si habéis decidido regalaros una copichuela, no os preocupéis por aquello de que las alcachofas no maridan con el vino tinto. Confieso que me hallo en la feliz tesitura de poder afirmar que no es aplicable a esta crema 😊

 

 

Si os decidís a usarla como táctica para el primer asalto, sabed que, para dos platillos alegremente malintencionados, necesitáis:

  • un puerro
  • 4 o 5 alcachofas limpias a cachos (si la torre fuera muy, muy alta, guardaos una para decorar la crema con chips de alcachofa y asegurar el tiro)
  • un chorrillo de vino blanco
  • un par de vasos de caldo de verduras (o agua, si os pilla el toro)
  • un poquititín de foie micuit (no hay que dejarse el sueldo, yo he usado apenas 40g para los dos platos con un resultado más que gratificante)

 

 

Y no tenéis más que pochar el puerro y las alcachofas en un chorrillo de aceite. Cuando ya huelan que alimenten, añadidles el pelín de vino blanco, dejad evaporar el alcohol, echad el caldiño y dejadlo hervir unos minutos. Triturad y salpimentad. ¡Y ya está! Podéis dedicaros a embelleceros y/o empezar a preparar la segunda embestida.

Y, cuando ya esté todo listo (y el objetivo sentado a la mesa), calentad un poco la crema y coronadla con un chorrillo extra de aceite de oliva, las virutillas de foie y las chips (que habréis salado y dejado sobre un colador para que se mantengan crujientes). Ya me diréis qué ser humano terrestre podría resistirse.

Y, por si os quedase algún atisbo de duda, ved aquí su excelsa información nutricional.

 

 

Segundo asalto: vieira con brócoli y salsa de coral

¡La batalla continúa! Una vez calentados los motores, pasamos al segundo plato. Será ligerito, que no queremos estómagos pesados, sino ganas de bailar.

Decidme qué torre resistiría la embestida de los supra-tremendos pintxos de vieira con brócoli (cuya receta tenéis aquí). Aunque no sea fan de las coles, caerá rendido (la sabrosura de la salsa y de la vieira se comen cualquier sabor que pudiera aportar el brócoli). Y es que así que los probé SUPE que serían el segundo plato de una cena infalible para enamorar. Imaginad la cara de estupefacción de vuestra torre cuando los vea… solo la superará la que ponga cuando los pruebe, os lo digo yo. A estas alturas estará deshaciéndose en halagos (y haciendo planes de futuro para sus adentros con disimulo).

 

 

Tercer asalto y victoria por KO: trufas bautizadas

Y, para poner la guinda final, derrocar por completo los cimientos que quedasen en pie y vaporizar cualquier atisbo de duda que pudiera quedar… el postre: las absolutamente sublimes trufas de chocoaguacate (cuya receta tenéis aquí). Confieso que las mías de hoy eran de tipo moka “bautizado” con un chorrititín de whisky, pero con las variedades decentes knockearéis torres de medio-altas a muy-altas sin despeinaros.

 

 

(*) Si, con un menú de tamaña “deliciosidad” no cae rendid@ ante vuestros encantos/artes culinarias, es que, claramente, o no es de este planeta o no merece la pena… Torres más altas caerán 😊



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