Modo noche

Erizos de mar gratinados (un suave mimito comestible)

¿Has probado los erizos de mar? Son una delicia con un sutil y amoroso sabor dulzón. Admito que yo los relego a la categoría de «capricho de una vez al año», porque suponen una nada desdeñable cantidad de trabajo (y no son baratos), pero el día que me decido a regalármelos se convierte ineludiblemente en una jornada mimosa y feliz 😊.

Esta versión resulta un bocado precioso y sorprendente, perfecto para empezar una velada y levantar las cejas de tus suertudos invitados. Te aseguro que no dejarán a nadie indiferente, porque su textura y sabor recuerdan a una suerte de caricia cariñosa.

En su versión tradicional, los oricios gratinados son las propias cáscaras del erizo rellenas de una bechamel ligera aderezada con sus yemas (y una delicia, la verdad). Pero esta versión —apta para celíacos, alérgicos a la caseína, intolerantes a la lactosa y seguidores de la dieta baja en carbohidratos— no tiene nada que envidiarles.

Empieza por limpiar los erizos con cariño bajo el grifo y cocerlos por tandas en un par de dedos de agua hirviendo durante un par de minutillos. Retírales una circunferencia de cáscara alrededor de la boca (verás que con unas tijeras es la mar de fácil). Prepáralos de manera que queden solo las 5 yemas, sácalas con una cucharita y resérvalas. 

Limpia las cáscaras (las usaremos a modo de platito para la crema). Vamos a sustituir la bechamel por una deliciosa crema de calabaza con sabor a erizo de mar. Y el «proceso hacedor» es mucho más sencillo de lo que cabría esperar (¡una vez superado el trance limpiador!). Solo necesitas:

  • 8-10 erizos limpios y «apañaos» (guarda algunas de las cáscaras para usar de platito)
  • media calabaza
  • un puñado de almendras crudas
  • picadillo de almendra para decorar
  • chorrillo de aceite
  • sal y pimienta

Y no hay más que poner a cocer la calabaza cortada a daditos en agua (basta con cubrirla, que queremos una crema espesa) unos 10 o 15 minutos. Cuando esté tiernecita, añade las lengüecitas de los erizos bien limpitas, salpimenta, echa un chorrillo de aceite y las almendras y tritura. ¡Y relleno de la delicia mimosa lista!

Enciende el gratinador, rellena las cáscaras de erizo (o cualquier fuentecita que pueda ir al horno), cúbrelos con un poquito de picadillo de almendra y al horno con ellas.

En apenas 5 o 10 minutos tendrás tus mimitos listos para agasajar invitados o para ejercer de amoroso arrumaco comestible. Te aseguro que también serás convenientemente mimad@ y halagad@… y que no quedará ni uno 😊

¿Dudas si acompañarlos con una copichuela de buen vino? 

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Inesuka

Inesuka

Nutricionista, psicóloga y keto-terapeuta apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, domadora de lupus, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada).

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