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Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Mona de Pascua low carb (igual de tentadora, pero la mitad de irreverente)

20 abril, 2019

Mona de Pascua low carb (igual de tentadora, pero la mitad de irreverente)

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He aquí otra tradición católica con la que sí comulgo alegremente (junto con el risueño roscón de Reyes o la ilusionante coca de San Juan), la imprescindible mona de Pascua.

Como mis habilidades para «acometer» preciosas esculturas de chocolate siguen sin existir, hoy os propongo una versión sencilla (pero apañada) que podréis replicar felizmente con total independencia de vuestra pericia pastelera.

 

 

Eso sí, no es como las monas (espléndidas por fuera, pero impías por dentro) que abarrotan los escaparates de las pastelerías, no. Esta versión baja en carbohidratos queda igual de tentadora, pero resulta la mitad de irreverente: vuestras pupilas también se dilatarán y se os hará la boca agua ante su radiante esplendor, pero vuestro cándido páncreas apenas se enterará 😀

 

 

Se trata de un jugoso bizcocho de almendra abarrotado de arándanos, cubierto con trufa-súper-fácil y coronado con el huevo de chocolate de rigor.

Para el bizcocho, me he limitado a seguir la inefable receta de mis muy adorados muffins de arándano, pero, astutamente, he horneado la mezcla en un molde grande 😀 (cubierto con papel sulfurizado para facilitarme la vida al desmoldar). En total, el «proceso hacedor bizcochil» (horno incluido) ha sido de… ¡apenas media hora!

 

 

El motivo ulterior oculto tras la «arandanización» es ahorrarnos lo de hacer mermelada casera sin azúcar para rellenar el bizcocho. Y sabed que da el pego por completo (de hecho, me gusta mucho más encontrarme los arándanos bien jugosos que la recurrente capa de mermelada entre bizcochos que dicta la tradición pastelera).

Dejadlo enfriar sobre una rejilla mientras preparáis la trufa (según la ecuación de abajo) para embadurnarlo felizmente.

 

 

Trufa low carb = batir [nata para montar bien fría + cacao puro en polvo al gusto + edulcorante al gusto (o no)]

¡Y ya está! Solo queda cubrir el bizcocho «arandanizado» con tanta trufa como buenamente os merezcáis. Para rematar, un poquito de picadillo de almendra y/o un toquecillo de cacao puro en polvo a modo de lluvia desde un colador disimularán cualquier imperfección y la embellecerán aún más.

 

 

Eso sí, ya sabéis que, aunque esta tenga un corazón más noble que las monas de pastelería, el «mini-chute” insulínico no os lo quita nadie (ved por qué en los sermoneos sobre edulcorantes y lácteos), pero dada su condición de «ente para celebración anual», mi conciencia está tranquila.

 

 

Miradla y decidme si no vale la pena celebrar el fin de la cuaresma con una reconfortante y casi inofensiva belleza casera mientras ignoráis felizmente las tentadoras monas de los escaparates… Supongo que es como estar enamorado. Da igual qué tentaciones te ronden… ¡ni siquiera las ves!

 



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