¿Alguna vez has sentido tal felicidad que la emoción te produzca dolor? Es una sensación extrema que no había experimentado nunca en 37 años… hasta hoy. No soy capaz de describir con palabras la rotundidad de mi dicha. Solo diré que he gimoteado y llorado a mares completamente incapaz de parar (ante el estupor de un restaurante muy concurrido) durante media hora de reloj… de pura alegría. Y estas galletas risueñas de chocolate son mi homenaje particular a esa sensación.
Hacía eones que atesoraba este cortador de galletas con forma de cara sonriente sin decidirme siquiera a sacarlo de su embalaje. Pero, curiosamente, hoy he ido derechita hacia él sin siquiera ser muy consciente de ello. Y he repartido estas alegres galletas entre mis conejillos de indias en un intento de compartir un poquito de mi felicidad.




Si no tienes este cortador risueño en el armario, no te preocupes, que dibujándola sobre una galleta redonda de toda la vida, ¡conseguirás una sonrisa igual! Si te decides a probarlas (que, risueñas o no, la verdad es que están buenísimas), cuenta que, para una feliz bandejita, necesitarás:
- un huevo (y una yema para pintarlas)
- 4 cucharadas de almendra molida
- 2 cucharadas de harina de coco
- cucharadita de canela
- dos nueces de mantequilla (o cucharadas de aceite de coco) blanditas
- edulcorante al gusto
- chocolate negro para pegar las mitades
Y no hay más que encender el horno y mezclar los ingredientes en una alegre bola, dejarla enfriar unos minutillos en la nevera, aplanarla sobre un papel sulfurizado y cortar las galletas (¡risueñas o no!)
Píntalas con la yema y hornéalas a 180ºC. En apenas 10 minutos estarán, no las pierdas de vista, que pasarán rápidamente de ser galletas felices a curiosos cachos de carbón.
Y ya podrás proceder a unirlas por pares después de cubrir una de las mitades con un delicioso chocolate negro derretido (al micro se deshace en un plis, pero no lo dejes más de pocos segundos que también se quema en seguida!)
Aunque son muy chulas y están buenísimas, admito que no están a la altura de la magnitud del sentimiento que pretenden homenajear. Y es que hoy he recibido un mensaje que ha catapultado mi espíritu a a la estratosfera. Sospecho que no será la última, pero hoy he ganado mi primera batalla al cáncer.
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Probaré a hacer las galletas. Gracias.
¡Me alegro muchísimo por la batalla ganada y por ese magnífico descubrimiento!
Gracias Amélie!!! Espero que te satisfagan tanto como a mí 😊
¡La mejor de las noticias! Gracias por compartir tus preciosas recetas y tu inmensa felicidad.
Oh!!! Gracias a ti!! Te echaba de menos!!! Un abrazo enorme 😘