Blog de nutrición y recetas bajas en carbohidratos

PORQUE LOS GENES NO SON UNA CONDENA VITALICIA

Nutricionista, psicóloga y química en proceso (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y EX-gorda-depresiva-polimedicada)

Oxalatos (o “muerte por espinacas”)

8 mayo, 2018

Oxalatos (o “muerte por espinacas”)

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Una de las asignaturas pendientes que suelen compartir muchos paleo low-carbistas ilusionados con cuidarse siguiendo una dieta antiinflamatoria, es la bioacumulación de oxalatos. No quiero abrumaros, pero, si queréis potenciar una salud de hierro, he aquí otro parámetro a añadir a la ecuación.

El ácido oxálico obtuvo su merecida etiqueta como sustancia letal ya a finales del siglo XIX. Y aun a riesgo de que me tachéis de “conspiranoica”, debo deciros que (a pesar de que dependerá de la salud previa del arriesgado consumidor) se han registrado muertes por intoxicación aguda de ácido oxálico con dosis inferiores a 5.000 mg.

Si tenemos en cuenta que apenas 100 g de espinacas ya aportan cerca de 800 mg, el subtítulo de “muerte por espinacas” pierde su a priori carácter hiperbólico (vamos, que aunque suene muy exagerado, es perfectamente plausible).

 

 

Hay amores que matan

No siempre resulta fácil tomar consciencia de la ingente cantidad de tóxicos con los que nuestros bienamados cuerpos tienen que lidiar diariamente (para más detalles de cómo reducir aquellos sobre los que efectivamente tenemos cierto control, ved aquí). La buena noticia, sin embargo, es que disponemos de sistemas de limpieza muy efectivos para librarnos de aquellos con los que llevamos viéndonos las caras desde el inicio de los tiempos. Y los oxalatos, afortunadamente, caben holgadamente en dicha categoría. El problema surge cuando una ingesta regular y reiteradamente alta satura la capacidad de nuestros basureros internos de librarnos de ellos.

Aunque médicos y nutricionistas (incluidos muchos afines a las dietas paleo low carb antiinflamatorias) solo presten atención a los oxalatos después de un doloroso diagnóstico de piedras en el riñón, lo cierto es que (igual que podemos eludir las autoinmunes atendiendo a sus primeros síntomas en lugar de silenciarlos con meros parches) la aproximación óptima es, obviamente, evitar su formación.

 

 

A menudo compartimos la tendenciosa manía de igualar vegetales a salud, cuando lo cierto es que (como viene siendo habitual en el mundo de la nutrición) no todo es blanco o negro. Tal como ocurría con las Lectinas o “muerte por berenjena” y las Legumbres o “el veneno está en la dosis”, los vegetales que tanto alabamos vienen coloreados en una surtida paleta de grises.

Por muy low carb que sean, si el menú del día incluye un plato de espinacas, unos buñuelos de acelga, una penca de apio embadurnada de manteca de cacahuete, un par de oncillas de chocolate negro y un puñado de almendras, vuestros sufridos riñones tendrán que hacer horas extras. Y si su capacidad de eliminación se ve saturada de manera reiterada (porque día sí y día también los bañáis en oxalatos), acabarán por tirar la toalla. Y esta insidiosa molécula empezará a colonizaros acumulándose en vuestros tejidos y formando cristales cada vez mayores (para lo que además puede robaros calcio, hierro, sodio y potasio que necesitáis para otros menesteres).

 

 

Los alimentos más altos en oxalatos (llegando incluso a aportar cerca de 1000mg  por platito), cuyo consumo debéis limitar y/o espaciar en el tiempo, son las ubicuamente veneradas hojas de remolachaespinacas, acelgassemillas de chía. Bastante lejos del podio, pero con un contenido a tener muy en cuenta, encontramos la escarola, el , el cacao, las almendras, los cacahuetes, los anacardos y el apio. Una postura a implementar muy recomendable si no queréis renunciar a las espinacas y las acelgas, es hervirlas (y tirar el agua), así os libráis de una proporción nada desdeñable de sus oxalatos.

Y es que, si no sabemos gestionarlos bien, hay amores que matan. No os digo que  renunciéis a una deliciosa tortilla de espinacas acompañada de un cacho de no-pan de harina de almendras y chocolate negro de postre, sino que añadáis esta variable a vuestra lista de parámetros a considerar cuando decidáis el menú semanal para que la patada de oxalatos a vuestros riñones sea ocasional. Cuidadlos un poco y ellos os mantendrán limpitos y felizmente libres de tóxicos para que nunca tengáis que correr a urgencias con el dolor más horrendo que os podáis imaginar.



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