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Nutricionista, psicóloga y keto coach apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

A Johann Sebastian Mastropiero (lengua a la vinagreta)

27 agosto, 2016

A Johann Sebastian Mastropiero (lengua a la vinagreta)

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AVISO A NAVEGANTES: El contenido de esta entrada puede herir vuestra sensibilidad si no os apasionan la casquería ni Les Luthiers. ¡Avisados quedáis!

 

 

Siempre que me acerco a un restaurante argentino y leo «lengua a la vinagreta» en el menú, me acuerdo de un gag desternillante de Les Luthiers: Rabinovich y Mundstock andan disertando sobre cosas de la vida cuando aparece Carlos Núñez en plan camarero a leerles la carta. Entre otras delicias típicas argentinas, les ofrece lengua a la vinagreta.

 

lengua a la vinagreta keto paleo low carb

 

Así dicho puede no sonaros muy apetecible, pero sabed que está de rechupete además de ser rotundamente low carb. Si un día os invade la inquietud/curiosidad, os la recomiendo con tesón. Probadla como aperitivo y no dejéis de brindar por el colosal Rabinovich allá donde esté. Esta va para él, encarnado en el eterno Mastropiero.

 

 

Dicho esto, si no os asusta la idea de preparárosla vosotros, sabed que necesitáis:

  • una lengua de ternera
  • verduras y hierbas para caldo
  • vinagreta (yo la hago con pimientos picaditos, vinagre de sidra, aceitico de oliva virgen extra, sal y pimienta)

 

 

El proceso es «plusquansimple». Coced la lengua con las verduras y hierbas para caldo al menos un par de horas (según el tamaño puede tardar más en quedar bien tierna) y dejadla enfriar. Quitadle la piel y metedla en la nevera algunas horas.

En la receta original se deja marinando en la vinagreta toda la noche, pero a mí me gusta más aliñarla sutilmente antes de servir. ¡Vosotros decidís! Cortadla en filetes finos y coronadlos con la vinagreta.

 

 

Ya veis, la receta no puede ser más simple, pero desde luego es intensa, tanto en cuanto a nutrición, como a modo de imán de recuerdos felices. Gracias, Daniel, por tantas horas de risas desternillantes.



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