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Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Quasi-spaghetti alle vongole (mi metadona anti-recaídas)

29 febrero, 2020

Quasi-spaghetti alle vongole (mi metadona anti-recaídas)

5 Comentarios

Apuesto a que no es un plato de patatas cocidas la tentadora imagen que os viene a la mente cuando dudáis si saltaros la dieta, sino una humeante pizza que rebosa mozzarella, un enorme plato de pasta inundado en una dulce salsa de tomate que asoma bajos kilos de parmesano o un obsceno tiramisú con toneladas de crema de mascarpone.

Sí, lo sé 🙄

 

 

¿Alguna vez os habéis preguntado por qué las delicias italianas levantan tantas pasiones y son tan rematadamente adictivas? No es porque los oriundos del país del risotto tengan una innata habilidad para las artes culinarias, no, sino porque sus irresistibles delicias no juegan limpio. Y es que, curiosamente, suelen abundar en tres ingredientes de nobleza más que discutible.

El trigo, el queso y el azúcar comparten un villano súper-poder: la capacidad de activar nuestros receptores de opiáceos cerebrales. Igualito que la heroína 😀

 

 

Así que no os fustiguéis cuando os sobrevenga una ansia tremenda de italiano en cualquiera de sus formas, colores y sabores, porque no es culpa vuestra. Todos los que lo hemos catado, llevamos «italiano» ineludiblemente esculpido en nuestros circuitos neuronales de la adicción.

¡Aunque las adicciones se superan! Solo hay que echarle un poquito de constancia y quizás apoyarnos en una pequeña ayudita ocasional.

 

 

Cuando siento que mi voluntad flaquea, suelo echar mano de una buena dosis de metadona anti-recaídas para apaciguar el «mono», esta versión inofensiva de los exquisitos spaghetti alle vongole, sus célebres (y súper tramposos y adictivos) espaguetis con almejas.

Y son ultra sencillos de hacer, tanto con almejas solas como con mejillones, berberechos, gambas o lo que fuere que os apetezca aprovechar para saborizar vuestra oportuna metadona de hoy. Quedan tremendos tanto frescos, como convenientemente congelados (en este último caso, además, os ahorráis el remojo y la apertura «molusquil» de rigor).

 

 

Para los dos platos ultra generosos de la foto (que esta pasta no es como la de trigo y no impide que oigamos la señal de saciedad que traslada la leptina, así que sacia una barbaridad), apenas han caído:

  • una cebollica picadita
  • un tomatico también picadito
  • un paquetico de espaguetis de konjac o «rizoma del no-ser» (apuesto a que con 100g os sobra y os basta)
  • un puñao’ de mejillones
  • otro puñao’ de almejas
  • perejil, sal y pimienta

 

 

Hay quien abre los moluscos en el propio sofrito, pero yo siempre cuezo las almejas y los mejillones por separado, porque me aterra que se me cuele arenilla en el plato final por mucho que antes los deje en remojo.

Así que mi humilde recomendación es que empecéis por limpiar los mejillones de barbas y cosiñas poco apetitosas diversas, desechéis los que floten y pongáis el resto tal cual en una cazuela tapada. En apenas un par de minutos se abrirán y los podréis reservar felizmente.

¡Lo mismo con las almejas!

 

 

¡No tiréis el caldillo! Yo os aconsejaría efusivamente colarlo, echar un par de cucharadas a la propia salsa y congelar el resto para guisos diversos, como la keto-paella de «no-arroz» o más vale pedir perdón y el «no-arroz» negro con sepia o «sonriendo al destino».

Y solo quedará apañar ese delicioso sofrito de cebolla, al que se le añadirá el tomate al empezar a dorarse. Cuando el irresistible olor a trattoria empiece a invadir la cocina, echad el pelín de caldo de abrir las almejas y el konjac escurrido. Dadle unos garbeos alegres, salpimentad y cubridlo con perejil fresco picado.

 

espaguetis de konjac con almejas paleo keto low carb sin gluten

 

Y ya me diréis qué adicción se resistiría a tamaña metadona. Yo apenas necesito una dosis cada seis meses para vivir feliz sin más italiano que… mi pizza, risotto, «no-pasta», cannoli y tiramisú 😀



5 pensamientos sobre “Quasi-spaghetti alle vongole (mi metadona anti-recaídas)”

  • A mí me ocurre algo que no he constatado que le ocurra a otras personas. El Konjac me sienta rematadamente mal. Da igual la marca. Me produce dolor de estómago, malestar general, inflamación, cansancio… Tengo la sensación de tener una especie de intoxicación. Y me dura al menos dos o tres días. De verdad, que no conozco alimento que me produzca tal malestar . Y de lo que se advierte por su consumo excesivo, no noto nada de eso. Hay algún componente que no tolero. Me gustaría saber a qué se puede deber.
    Saludos, Inés, y muchas gracias por tus publicaciones

    • Hala, Silvia, qué súper curioso! A mí también me encantaría saber a qué se puede deber 😅!! Sí que se suele acompañar con hidróxido de calcio a modo de conservante, pero a menos que te bañes en él, muy pérfido no es. ¿Será que eres sensible al glucomanano? Quizás tienes problemas con la digestión de la fibra, ¿te has fijado? Te pasa con otros alimentos ricos en fibra??? Quizás sea eso??

      • No he podido establecer similitudes en la sensación que me provoca el Konjac con la fibra de otros alimentos, fibras de cereales, o cáscara de psyllium que suelo emplear en la cocina. En cuanto a la solución en la que se envasa, yo lavo concienzudamente el contenido. Desde luego que parece que no lo digiero con facilidad pero ya digo que trasciende a molestias locales, estomacales. Es una faena porque me resolvería el asunto de las ganas de pasta 🙂

        • Entonces es un rotundo misterio para mí también. Jo, ¡lo siento mucho! 🙄
          (Te diré que alguna vez he recurrido a enzimas digestivas para portarme mal y muy culpable no me siento, por si la necesidad aprieta!! 😁)

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