Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Sushi sin arroz III (con su propio campo gravitacional)

1 julio, 2017

Sushi sin arroz III (con su propio campo gravitacional)

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Hay pocas delicias en este planeta que puedan competir con la presente en densidad de nutrientes, energía y materia. Casi diría que un platico de estos nigiri sushi con «no-arroz» de semillas de cáñamo emite incluso su propio campo gravitacional detectable a simple… «acercamiento» 😀

Con apenas dos o tres croquetillas saciaréis los estómagos más hambrientos durante varios decenios. Madre mía, ¡cómo llenan!

 

 

De veras… ¿Nunca habéis descubierto algo o conocido a alguien y pensado «cómo leche podía vivir antes…»? Pues algo así me ocurre con las semillas de cáñamo. Opino que son la octava maravilla del universo conocido, tanto nutricionalmente, como a modo de fuente de placer sensorial.

Están deliciosas en ensaladas, en tortillas, como «no-pasta» para sopa, en el «no-pan» de molde low carb o simplemente a cucharadas. Y también quedan fenomenales a modo de «no-arroz».

Y encima preparar esta densa delicia ultra-saciante resulta ridículamente más rápido y sencillo que la receta con arroz tradicional.

 

 

Yo uso aguacate triturado (y aliñado con una pizca de sal y zumo de lima o limón) al que simplemente añado las semillas.

Una vez listo el «no-arroz», podremos elegir si hacemos un rollo de maki (colocándolo sobre una lámina de alga nori, igualico que en el sushi sin arroz de coliflor y de calabacín)…

 

 

…o tiramos a lo fácil 😁, que es lo que he hecho yo hoy.

Me he limitado a enrollar croquetillas de sabroso «no-arroz» de semillas de cáñamo y aguacate en un cachillo de salmón (yo lo prefiero sin ahumar, que lleva menos aditivos) con cierto cariño (que es mucho menos manejable y mazacote que el de arroz).

 

sushi low carb

 

Y he dispuesto los “pseudo-nigiri” en un platillo felizmente, para que la afortunada comensal (léase, yo) se sintiese inmediatamente atraída por su potente fuerza gravitatoria, los mojase en salsa de soja* y los disfrutase mucho.

Eso sí, no hagáis muchos, ¡que son tan densos que llenan «una jartá» y están buenos (y verdes) recién «apañaos»!

 

 

(*) ¡»Cuidao»! Hay algunas marcas de salsa de soja que son una auténtica bomba de azúcar/trigo/gluten, mientras que otras son pura haba de soja naturalmente fermentada y tienen apenas 2g de carbohidratos.



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