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Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Tarta «casi-proscrita» (de queso, chocolate y mango)

31 enero, 2021

Tarta «casi-proscrita» (de queso, chocolate y mango)

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He aquí mi cebo-tentación más irresistible jamás creado (y mi más exquisita alternativa al suicidio en caso de derrota).

Si no funciona… es un «dedícate a la costura» o «cambia de presa-objetivo», porque está… que roza lo ilegal. De ahí eso de «casi-proscrita» (aparte de que entra en la categoría de «low carb» solo porque es más low carb que su primo high carb) 😅

 

Aún no sé si el chantaje funcionó, pero esto fue todo lo que quedó 😅

 

No lleva azúcar, ni cereales, pero el dulzor natural del mango le aporta una nada desdeñable cantidad de carbohidratos, así que la reservo para ocasiones realmente críticas y me regalo solo un poquititito. Que encima congelada queda demencial igualmente y nadie se entera.

 

 

La ventaja añadida de esta tarta, además de su exultante dulzor y textura amorosa, es que es fácilmente adaptable a días/cocineros vagos con mucho que celebrar/agradecer.

Si hacéis solo la deliciosa mousse de mango y la presentáis felizmente en vasitos, en apenas 10 minutos la tendréis lista y os aseguro que deshará el corazón más gélido. Ella sola se basta y se sobra como postre de celebración, pero si la ocasión lo merece… Vale la pena dedicar media horita más a la causa y llevar a la mesa esta maravilla.

 

 

Los que os decantéis por la tarta en todo su esplendor, empezad por apañar la base.

Esta de hoy era un «mega-sobao» (la receta está aquí) de 3 huevos (horneado en un molde de 25cm de diámetro) con pegotitos de chocolate 100% derretido, aunque es felizmente sustituible por un bizcocho de chocolate o por las míticas galletas trituradas con mantequilla.

Una vez listo, solo hay que recortar el sobao/bizcocho del tamaño de un molde desmontable más pequeño (este mide 22cm de diámetro) y colocarlo de base. Así quedarán las 3 fases bellamente diferenciadas y obtendréis un inefable botín de retales 😋

Yo pongo papel de horno o film en la base para que mi yo del futuro pueda desmoldar la tarta con elegancia.

 

 

Vamos a por esa deliciosa mousse de mango. Para 4-6 vasitos alegres o para rellenar una tarta de tamaño «familia bien avenida» (de unos 20-24cm de diámetro), necesitáis:

  • un mango maduro triturado
  • 200g de queso crema (yo tenía mascarpone, que queda niquelao’)
  • 200ml de nata para montar
  • un par de láminas de gelatina (si  habéis decidido ir a por la tarta)
  • edulcorante al gusto (yo ni siquiera le echo, el mango aporta suficiente dulzor para mis papilas)

 

 

Si vais a por la tarta, poned a hidratar la gelatina en agua fría. Es importante darle un hervor al puré de mango o la gelatina no cuajará. El mango (como la piña o el kiwi) contiene enzimas que la inutilizan, a menos que las inutilicemos nosotros primero calentándolas 😇

Disolved la gelatina hidratada en el mango cuando lo retiréis del fuego y divididlo en dos mitades. Reservad una para ejercer de capa de arriba refulgente y colorida y mezclad la otra con el queso.

Montad la nata bien fría. Sólo queda añadir la nata montada a la mezcla de queso y mango. Hacedlo con cariño y movimientos envolventes para que mantenga la textura ligera y vaporosa. Probadla a ver cómo la notáis de dulce y volcadla en el molde con la base de bizcocho/sobao/galletas. Meted la proto-tarta en la nevera y dejadla reposar unos minutos.

 

 

Cuando el mango restante esté templado (pero antes de que se enfríe demasiado y cuaje la gelatina), calculad unos 10-15 minutos, colocadlo por encima de la mousse con mucho cariño para que no se mezclen las fases. Y ya casi la tenemos. Dejadla reposar en la nevera, idealmente, toda la noche.

Llegó el momento de dar rienda suelta a la creatividad. Desmoldadla con cariño y decoradla como buenamente os dicte el espíritu con el que hayáis amanecido.

Yo hoy he embadurnado los bordes con nata batida mezclada con cacao puro en polvo y picadillo de almendra. Y como colofón, le he puesto un poco de chocolate 100% derretido formando un dibujín (he aprovechado la manga «manchada» de chocolate derretido para colocar unos últimos besitos de nata con cacao).

 

 

Y ya sé que me repito más que el ajo, pero estaba brutal. Así que lo poquito de tarta «casi-proscrita» que me queda y yo estamos expectantes esperando a ver si la estrategia surtió efecto. Alea jacta est  😅



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