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Nutricionista, psicóloga y keto coach apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Tempura nipona low carb o «cuando hay amor, …

12 agosto, 2017

Tempura nipona low carb o «cuando hay amor, …

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…las marcas de viruela son tan bellas como los hoyuelos»,

reza un antiguo proverbio japonés. Si es que nadie nos va a «querer» más por tener una tez más tersa, un culo más respingón o una coronilla más poblada. ¡La arruga es bella¹! De hecho, me atrevería a decir que mi mirada ha ganado en intensidad desde que la adornan ciertas patas de gallo que (en su momento) no fueron particularmente bienvenidas.

 

tempura low carb

 

(1). Yo solo me aseguraría de que las susodichas son la prueba fehaciente de largos años repletos de sonrisas (no de ceños fruncidos) y de que, a pesar de los obstáculos y desafíos… ¡hemos conseguido envejecer! 

Y hablando de lindos pliegues y de sabiduría nipona… Ved qué hermosura de arruguillas se forman en el rebozado de tempura low carb que os traigo hoy.

 

 

Y es que puedo prometer que nadie (ni en su sano juicio, ni loco de atar) echará de menos la tempura de harina de trigo si le proveéis convenientemente con un plato generoso de esta delicia.

Probadla con palitos de calabacín, apio, pimientos, espárragos, brócoli, pencas de acelga, aros de cebolla, judías verdes, setas shiitake… El abanico de posibilidades es poco menos que infinito.

 

 

Solo hay que mezclar un huevo batido, un pelín de sal, medio vaso de agua bien fría (yo le suelo echar un cubito de hielo una vez la harina está bien disuelta) y tres o cuatro cucharadas de harina de soja* (o de garbanzo, que la de sésamo y altramuz se queman un pelín demasiado pronto) y tendréis lista la mezcla de tempura low carb.

Si no tenéis huevo, no os preocupéis: el rebozado se agarra un poco menos al ente a rebozar, pero queda riquísimo igual.

(*) No soy fan de las legumbres (ni de la soja en particular), pero abogo por recurrir a ellas ocasionalmente para evitar males mayores (curiosos ved más detalles en Legumbres: el veneno está en la dosis). Y apuesto a que no coméis tempura cada día, así que mi conciencia está tranquila recomendándoos que disfrutéis de esta delicia nipona de vez en cuando 😋

 

 

No queda más que sumergir en la susodicha mezcla las verduras y freírlas en aceite abundante y muy caliente (es precisamente el choque de temperaturas el que provoca esas bonitas arrugas en el rebozado). No os despistéis, ¡que se fríen enseguida!

Escurrid el exceso de aceite y servid calientes (idealmente, con la salsa de tempura low carb  «para matrícula»). También podéis aprovechar la ocasión para «tempurear» unos calamares o cualquier comestible susceptible de ser rebozado (¡con una cocción corta!)

 

 

Y es que ved mi colorido plato de hoy. No es perfecto, no, pero son precisamente sus imperfecciones las que le dan carácter y lo diferencian del resto. Igualico que las nuestras.

Cuando hay amor, las arrugas, cicatrices y calvicies pueden ser tan hermosas… como los haikus 😏

En dos segundos
me cambiaste la vida,
¡te felicito!

 



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