Terapia nutricional y recetas bajas en carbohidratos

PORQUE LOS GENES NO SON UNA CONDENA VITALICIA

Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Menú semanal contra el cáncer (o “yo te he creado…)

4 septiembre, 2018

Menú semanal contra el cáncer (o “yo te he creado…)

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… YO PUEDO DESTRUIRTE”

A los valerosos combatientes y a sus compis de batallón, con todo mi cariño.

 

El menú semanal contra el cáncer que os propongo (vedlo aquí), además de “paleo” (o repleto de productos frescos rebosantes de antioxidantes y desprovisto de alimentos notoriamente pro-inflamatorios como los cereales, los lácteos y los procesados), es eminentemente keto”.

No abogo por una dieta cetogénica perpetua y universal, pero en ocasiones nos conviene darle una vuelta de tuerca más a la comida real baja en carbohidratos para lograr la cetosis (o “ketosis” en inglés, de ahí el “keto“), ese estado metabólico que simula el ayuno y comporta sus beneficios. Adquiere especial importancia para aquellos que estén combatiendo un cáncer, ya que se ha demostrado un efectivo coadyuvante a las terapias tradicionales. De hecho, junto a las cámaras de oxígeno hiperbárico, la dieta cetogénica se postula como una de las terapias metabólicas (eficaces pero inocuas) cuyo desarrollo podría por fin sellar el ansiado final de la guerra contra el cáncer¹.

El menú incluye 3 días de ayuno intermitente en los que no se desayuna, restringiéndose la ingesta calórica diaria (para potenciar la cetosis). La restricción calórica es la parte menos halagüeña de nuestra estrategia, pero una de las pocas conclusiones en las que coinciden los sabios pro-teoría genética o de la mutación somática y pro-teoría metabólica es que limitando nuestra ingesta (especialmente de alimentos de escasa calidad nutricional pero gran aporte calórico), el cáncer sufre². Así que vale la pena el esfuerzo. Eso sí, no queremos luchadores desnutridos, sino tumores hambrientos. Aseguraos de hincharos a alimentos de poca densidad calórica pero muy nutritivos en las demás tomas.

 

(1). Ved aquí la entrada sobre el origen metabólico del cáncer.

(2). Ved aquí la entrada sobre mTOR, la ruta metabólica que puede acelerar y detener el cáncer.

 

Sin embargo, a pesar de que la  maniobra “paleo-keto” es poderosa, un nivel elevado de estrés (por muy comprensible que sea) eleva el cortisol, la hormona del estrés, lo que a su vez aumenta los niveles de insulina. Y una insulina alta es precisamente lo que pretendemos evitar con la dieta cetogénica. Aquí entra la parte zen: haced yoga, meditad, pintad mandalas o reorganizad los armarios, pero es esencial que os mantengáis relajados.

Y el componente más crucial de la estrategia, es la percepción del desenlace y la actitud ante la lucha que tengáis. No hay nada tan poderoso como vuestra propia convicción de victoria apabullante. Tened siempre presente que vosotros lo habéis creado, así que también podéis destruirlo

La estrategia consiste en aligerar la carga de un sistema inmune abrumado reduciendo la inflamación sistémica crónica de baja intensidad y el estrés oxidativo aumentado que ineludiblemente acompañan a las enfermedades crónicas. Así le dejamos vía libre a nuestra propia artillería para que se dedique a aniquilar las células cancerígenas, tal como lleva haciendo desde el inicio de los tiempos.

Por favor, ved aquí algunos consejos para no añadir innecesariamente desorden al caos y reducir la inflamación.

 

 

Vuestra dieta anti-cáncer

Una dieta anti-cáncer requiere que se adquieran los ingredientes en fresco (o en su defecto congelados en crudo) y se cocine de principio a fin, sabiendo qué ingredientes se usan (que sean de la mejor calidad que podamos permitirnos) y qué procesos siguen.

Recomendaría que todo lo que comáis sea ecológico una temporada (especias, té y café incluidos) por aquello de los pesticidas/hormonas. Hay quien recomienda no consumir carne, pero parece que sus efectos nocivos se limitan a las porquerías con las que tienen que acarrear los animales tristes de granja (antibióticos, hormonas y pesticidas varios). Esta dieta es baja en proteínas y alta en grasa, así que deberíais comer poca carne (aunque coincido con la Dra. Winters en que dejarla es innecesario porque aporta nutrientes que no se encuentran en ningún otro alimento). Eso sí, aseguraos de que elegís carne (fresca o congelada) de calidad, idealmente de animales felices no hormonados que han comido lo que se supone que deben comer.

Ya sabéis que el azúcar, los dulces y los alimentos con alto contenido en hidratos de carbono (como la pasta, el pan, las patatas, el maíz o el arroz) están vetados, pero también debéis evitar el alcohol, la leche y sus derivados (llevan factores de crecimiento que activan a mTOR, cosa que ahora no necesitáis), el humo (también en forma de ahumados) y las barbacoas (no digo para siempre, pero ahora no os ayudan). Si pudierais tomar cada día una buena dosis de vitamina C, idealmente una cápsula de dosis bien generosa (no en forma de pseudo-zumo con colorante y azúcar)… puede hacer maravillas, y ahora necesitáis antioxidantes más que nunca.

Pero, aunque os suene que está repleta de ellos, ¡cuidado con la fruta! Un mango para desayunar, un plátano a media mañana, un puñado de uvas tras el almuerzo y piña en conserva para merendar, inundarán vuestro sistema de azúcar, lo que a su vez aumentará vuestros niveles de insulina y os apartará de la cetosis. Quitaos de la cabeza esa idea de que uno puede hincharse a fruta porque es el adalid de la dieta saludable. Obviamente es infinitamente mejor que un bollo o un hotdog industrial, ¡pero ahora estamos en guerra! Ya llegará el día feliz en que podáis daros un merecido homenaje (con, por ejemplo, la tarta La Vida es Bella, como hice yo). Pero, por ahora, que sea un puñado de arándanos/moras/frambuesas al día, que aportan un montón de antioxidantes y muy poco azúcar. Idealmente, además, consumidlo preferentemente por la mañana, que es cuando nuestra sensibilidad insulínica es mayor. Y no dejéis de incluir algún tipo de vegetal en crudo de color intenso en cada toma (la verdura hervida es maravillosa, pero su aporte en micronutrientes no es comparable).

No friáis nada en aceite de girasol, utilizad idealmente aceite de coco (es el que menos se oxida) o de oliva. Y no comáis nada que esté requemadito (como carne o verdura a la brasa).

Aunque los he incluido en el menú, como es un mero ejemplo que no espero que sigáis a rajatabla, añadid la cúrcuma, el jengibre, el té verde y el ajo a vuestra lista de ingredientes habituales. ¡Y tirad de infusiones! El tomillo, por ejemplo, nada tiene que envidiarle al jengibre en sus habilidades anticancerígenas. Sustituid los postres por infusiones variadas sin edulcorar.

Más allá de la dieta

Si tuvierais que ingresar en el hospital, por favor, aseguraos de que dispondréis de comida decente de contrabando para mantener una dieta sana y nutritiva durante el tiempo que estéis allí. Lo que dan es básicamente basura (incluso lo “saludable”) y necesitaréis nutriros más que nunca. Llevaos la vitamina C.

También intentad pisar hierba y respirar aire limpio siempre que os sea posible, que os dé el sol un rato cada día y dormir todo lo que buenamente podáis.

¡Moveos! Quizás es buen momento para retomar aquella vieja idea de hacer unas etapas del camino de Santiago (o de planteároslo como una nueva posibilidad). Si va a ser que no, eso sí, moveos todo lo que podáis… ¡que circule la linfa!

 

Y el mantra

Nada en el mundo va a ser tan poderoso como vuestra convicción de que vais a ganar. Así que no lo dudéis.

Por si os ayuda, mi mantra era:

Yo te he creado, yo acabaré contigo (cabronazo).

Un abrazo y a por él.



2 pensamientos sobre “Menú semanal contra el cáncer (o “yo te he creado…)”

  • Te he encontrado de casualidad… Y has sido todo un descubrimiento. Da gusto leerte y sentir todo el buen rollo que transmites (sin menospreciar tus recetas, por supuesto… que ya me he guardado alguna en marcadores). Gracias por poner un broche estelar en un dia de m****a! 😀

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