Deja de contar calorías

Y regálate tu mejor tú

Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Fresas con nata y chocolate (sucedáneo de Papá Noel)

25 diciembre, 2020

Fresas con nata y chocolate (sucedáneo de Papá Noel)

0 Comentarios

Señor Noel,

Me dirijo a usted para notificarle que sus reiteradas ausencias y el abandono injustificado de su puesto de trabajo me facultan para prescindir de sus servicios en las navidades venideras, de conformidad con lo establecido en el artículo 52, apartado c) del Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores.

Quedo a su disposición para aclarar o ampliar cuanta información precise en relación con esta carta y me permito recomendarle con todo mi cariño que se replantee su ingesta diaria de carbohidratos. 

Atentamente,

Inés

 

 

Vale. Admito que la intensidad de la ilusión no es comparable. Pero este sucedáneo de Papá Noel cuenta con una ventaja enorme sobre el original. El único chasco posible es que se rompa el cubilete de chocolate cuando lo separas del molde. Y si se diera el caso, lo peor que puede pasar es que en tu mano aparezcan trocitos de chocolate. Así que como desilusión es bastante fácil de gestionar 😇

Y aunque no lo parezca, ¡es ridículamente sencillo de hacer! Solo necesitáis unas capsulillas de mini-magdalenas de silicona, una manga pastelera opcional y unas pocas ganas de jugar.

 

 

Para estos 5 bomboncitos, apenas han caído 30g de chocolate bien negro, 50g de nata para montar, un pelín de edulcorante y unas poquitas fresas.

Me he limitado a derretir el chocolate (al baño maría, como se ha hecho toda la vida, o al microondas en tandas de pocos segundos, para que no se queme) y pintar con él el interior de las capsulillas. Como mi humilde morada nada tiene que envidiar al polo norte en cuestión de temperaturas gélidas, en apenas 10 minutos, los futuros cubiletes estaban duros como el mármol.

 

 

Así que los he liberado de la silicona y los he rellenado felizmente con un poco de nata batida con un pelín de edulcorante.

La he dispuesto con la manga pastelera porque quería hacer las borlas sobre las fresas, pero puesta a cucharadas quedarán «lindérrimos» y exquisitos igual.

 

 

Y lo cierto  es que el chocolate crujiente, la cremosidad de la nata y el frescor de la fresa unidos en este sucedáneo de Papá Noel improvisado han evaporado la desilusión por el plantón.

Las visitas nocturnas de los hombrecillos barrigudos que vienen del polo norte están sobrevaloradas 😅



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *