Terapia nutricional y recetas bajas en carbohidratos

PORQUE LOS GENES NO SON UNA CONDENA VITALICIA

Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Derrotando a la esclerosis múltiple («El protocolo Wahls»)

26 enero, 2017

Derrotando a la esclerosis múltiple («El protocolo Wahls»)

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No tengo palabras para describir mi nivel de admiración por esta señora. «Estratosférico» me sabe a poco. La Dra. Wahls es profesora  de medicina clínica en la Universidad de Iowa y una guerrera incansable. Saltó a la fama con una charla en TED Talks, «Minding your Mitocondria» o Cuidando tus Mitocondria (no dejéis de verla si os defendéis con el inglés). Cuenta su odisea particular desde que fue diagnosticada con una esclerosis múltiple que la sumió en una silla de ruedas, hasta la creación del protocolo que le permitió (contra todo pronóstico) pedalear 25 kilómetros 10 años después.

 

 

Como buena médico académica, tras su diagnóstico acudió a la medicina convencional más puntera. Tuvo acceso a los especialistas más afamados y a los fármacos más novedosos, algunos incluso en fase de experimentación. Pero su inexorable declive no cesó.  A pesar de la extenuante y constante fatiga en que la sumía su enfermedad, no se resignaba a perder su movilidad. Empezó a investigar en la literatura científica más actual, buscando estudios que apuntasen a una posible mejoría en modelos animales con enfermedades neurodegenerativas, como el parkinson o el alzheimer.

Día a día, a través de los estudios que leía y la pura autoexperimentación, fue recabando una lista de nutrientes esenciales para reparar el tejido nervioso (en los que comprobó estaba deficitaria). Empezó a implementar en ella misma cambios dietéticos para asegurarse un aporte suficiente de esos nutrientes.

Después de décadas siendo una vegetariana convencida, sustituyó los cereales por verduras frescas y volvió a comer proteína animal. Poco a poco fue viéndose capaz de levantarse de su silla de ruedas y de dar pequeños paseos con un bastón. Meses después podía andar sin ayuda, cada vez distancias más largas. Su mejoría continuó imparable hasta el día que arrancó un «tu cerebro está mejor que el mío» a su neurólogo.

 

 

El libro (y su autora) son un ejemplo de superación increíble. No tengo palabras para animar con el empeño que merece a todo el mundo (con o sin esclerosis múltiple, pero con esclerosis especialmente) a que le dé una oportunidad a su protocolo. No tenéis nada que perder y mucho que ganar. Esta señora no vende nada, no pretende lucrarse con vuestra esperanza. Todo lo que recomienda en su libro lo cuenta gratis en sus presentaciones en internet. Su protocolo se basa en optimizar la nutrición, fomentar el movimiento y minimizar la exposición a tóxicos y el estrés, elementos clave en todas las autoinmunes (esclerosis múltiple incluida). Para los que no os atreváis con el inglés, ahí va un pequeño resumen de su tesis en cuanto a dieta:

 

«Eat to heal yourself» o come para sanarte

Los consejos del protocolo Wahls pasan por evitar alimentos  pro-inflamatorios (que se ha demostrado empeoran las enfermedades autoinmunes), como todos los alimentos procesados, el azúcar, los cereales (especialmente los que contienen gluten) y los lácteos. Aboga por una dieta paleo, pero con una cantidad ingente de vegetales (pone especial atención en asegurar grandes cantidades de vitaminas del grupo B, azufre y yodo).

«Vegetables rock» o las verduras molan

Para que os hagáis una idea de la ínfima cantidad de verdura que comemos en comparación con lo que la Dra. Wahls calcula que necesitamos (especialmente si sufrimos de enfermedades autoinmunes), procedo a copiaros lo que recomienda para consumir diariamente:

  • 3 tazas de vegetales de hoja verde (espinacas, acelgas, lechugas de color oscuro, kale, rúcula, canónigos…)
  • 3 tazas de vegetales ricos en azufre (setas, crucíferas como col, coliflor, brócoli, col lombarda, coles de Bruselas, espárragos, cebollas, ajos, puerros…)
  • 3 tazas de frutas y verduras de colores surtidos e intensos (pimientos, tomates, pepinos, fresas, arándanos, frambuesas, melocotones, kiwis…)

Además, aboga por el consumo diario de vegetales fermentados, frutos secos, semillas, proteína animal en forma de carne (a ser posible ecológica sin hormonas ni antibióticos) y casquería o pescado (salvaje e idealmente de pequeño tamaño para evitar el mercurio).

Recomienda consumir diariamente tanto leche de coco (de la que no lleva azúcar pero sí toda su grasa), como aceite de coco (está pues de acuerdo con el gran Dr. Perlmutter -quien de hecho describe este libro como «un faro de esperanza»- en que el aceite de coco es un «supercombustible» para el cerebro). También aboga por hacerle un hueco en la dieta al inestimable yodo que aportan las algas.

 

 

No os extrañéis si las primeras semanas os encontráis fatal: el incremento en la cantidad de fibra y el proceso de detoxificación subsiguiente a la enorme cantidad de antioxidantes que aporta esta dieta puede tener efectos desagradables. Ello no significa que no sea un cambio para bien, sino que vuestra microbiota está cambiando para adaptarse a la creciente cantidad de fibra que consumís y que vuestro cuerpo está expulsando toxinas acumuladas.

 

«Fertilize your gut garden» o fertiliza tu jardín intestinal

También está de acuerdo con otro sabio, mi muy admirado Dr. Fasano (líder mundial en el estudio de las autoinmunes y de la celiquía en particular) en que el microbioma intestinal es el director de orquestra de las autoinmunes. Estudios con modelos animales demuestran que cambios en el microbioma provocan a su vez cambios en la expresión de los genes que regulan la reparación de la mielina.

Sí, habéis leído bien. Independientemente de que tengáis una predisposición genética a la esclerosis múltiple (como yo la tengo a la diabetes por mi síndrome de ovario poliquístico), de vuestro estilo de vida depende que esta surja o empeore. Dejad atrás el pan, la pasta, los cereales (integrales o no), las pizzas, los dulces y todo lo que venga en un envase con una larga lista de ingredientes. Probad una temporada a darle a vuestra microbiota comida de verdad. Cocinad. Creo que lo que podéis ganar sobrepasa con mucho lo que podéis perder.

A día de hoy, la Dra. Wahls ha ayudado a infinidad de pacientes a encontrarse mejor y a poner trabas al avance de la enfermedad. Le he oído decir que ahora considera su propia esclerosis múltiple un profundo regalo del destino. Vive enfrascada lidiando su lucha particular para que su protocolo sea parte del tratamiento convencional de la esclerosis. Y poco a poco, ese feliz día se va acercando conforme va consiguiendo más evidencia científica que lo respalda.

Ella misma suele citar este proverbio chino:

El médico superior previene enfermedades, el médico mediocre trata enfermedades inminentes y el médico inferior trata enfermedades existentes.

Y confiesa haber sido una médico «inferior» durante la mayor parte de su carrera, rozando lo «mediocre» en alguna ocasión. Ahora que está luchando por divulgar su protocolo, sin embargo, empieza a considerarse una médico «superior». Si me permitís, yo la ubico mejor en la categoría de «sobresaliente». Desde aquí, mi conmovida ovación para ella.

 



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