Terapia nutricional y recetas bajas en carbohidratos

PORQUE LOS GENES NO SON UNA CONDENA VITALICIA

Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Huevas de merluza con picadillo o «efectivamente, tenemos dos vidas…

2 marzo, 2019

Huevas de merluza con picadillo o «efectivamente, tenemos dos vidas…

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… la segunda empieza cuando nos damos cuenta de que solo tenemos una», dijo Confucio.

¿Alguna vez os habéis preguntado qué le diríais a vuestro yo de hace veinte años? Probablemente algún que otro reprochillo y consejo caería. Pues yo he decidido hacer hoy todo lo humanamente posible para que mi yo de dentro de veinte años no quiera decirme más que

Olé TÚ.

Y es que, independientemente de la suerte que nos toque en gracia, a todos se nos ofrece siempre una elección: decidir qué hacer con ella.

 

 

¡Cuánto mejor nos iría si fuéramos siempre conscientes de lo volátil y precioso del tiempo! No dudaríamos en perseguir nuestros sueños apasionadamente, con una motivación infinita y una tozudez férrea, a pesar de los inevitables obstáculos y más que probables fracasos.

Y qué tiene esto que ver con las huevas de merluza, os preguntaréis. Pues fue su curiosa forma la que me recordó la bella frase de Confucio: es una, pero son dos. Además, supone tal bomba nutricional para la mente y el «cómo se hace» es tan rápido y sencillo… ¡que resulta inspirador! (De ahí el rollo motivacional que precede: es fruto de un cerebro emocionado y bañado en omega 3) 😀

 

 

Así que mi humilde consejo es que siempre que las encontréis en la pescadería y el billetero lo permita, os regaléis esta rotunda delicia del mar. Nada en el universo os nutrirá más por recursos/tiempo de trabajo invertidos.

Solo tenéis que cocer las huevas tal cual en un cazo con agua hirviendo con un poco de sal. En apenas 10 minutos estarán listas, aunque dependerá de su tamaño. El objetivo es que cuando las saquéis estén firmes y se vean blanquitas por dentro. Y no quedará más que cortarlas en rodajas, colocarles un picadillo de cebolla y pimiento por encima y aliñarlas alegremente.

 

 

Y no necesitan aderezo ulterior alguno: así quedan sencillamente deliciosas.

Así que si aún no forman parte de vuestro repertorio habitual y hasta ahora os limitabais a mirarlas con desconfianza, os pido que les deis una oportunidad. Y es que la rutina y el conformismo son una fuente de comodidad muy conveniente pero, a menudo, son los actos de valentía los que acaban por hacernos sentir orgullosos y felices.

Ya que hemos tenido la inmensa fortuna de nacer, hagamos lo imposible por que los años que la vida nos regale sean memorables y nutramos a nuestro yo del futuro como merece, tanto con delicias abarrotadas de omega 3, como con amor y dedicación.

 

huevas de merluza



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