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Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Magdalenas de limón (para el duende del camino)

9 mayo, 2021

Magdalenas de limón (para el duende del camino)

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El camino de Santiago tiene duende. Puede que no se materialice en un travieso hombrecillo verde, pero todo peregrino ávido de sentir la legendaria magia del camino percibe su presencia.

Aparecerá cuando la fatiga y los pies magullados empiecen a pesar.

 

 

Unas veces emerge como un fulgurante rayo de sol entre las ramas. Y otras veces se manifiesta como un golpe de viento susurrante… o como una magdalena que desaparece.

Así que en previsión de que el buen duende tenga a bien aparecer, siempre conviene echarse a andar con una magdalena de más 😊

 

El duende del camino, escoltado por Pere y Miquel, mis compis caminantes

 

Estas en particular son una versión mini de la eterna tarta de Santiago con un intenso aroma a limón, así que son ideales para tentarle.

Si queréis uniros a mi humilde homenaje, empezad por encender el horno a 180º y colocar las capsulillas de magdalena en su molde (no las rellenéis sin él, que se desparramará la masa y en lugar de magdalenas, obtendremos tortas curiosonas).

 

 

 Y para unas 5-6 magdalenas, seguid por echar mano de:

• 2 huevos (con las claras a punto de nieve)
• 4-5 cucharadas de almendra molida (dependerá del tamaño de los huevos, buscamos una masa con la textura de la mayonesa)
• el zumo y la ralladura de medio limón
• una nuez de mantequilla blandita
• edulcorante al gusto
• una cucharadita de levadura química

 

 

Y el proceso es el habitual de los bizcochos. Solo hay que mezclarlo todo, reservando las claras para el final. Idealmente, incorporadlas en dos tandas, con una espátula y movimientos envolventes para que no se bajen y las magdalenas queden bien esponjosas.

Verted la masa en los moldecitos “encapsulados” hasta unos ¾ de su altura y al horno con ellas. No os vayáis muy lejos, que se cuecen muy rápido. En apenas 15 minutos, un olor embriagador a bizcocho de limón os obligará a comprobar con la eterna prueba del palillo que sale seco si ya pueden ser liberadas. ¡Y magdalenas listas!

 

 

[Estimado duende,
Te echamos mucho de menos. Ojalá te veamos pronto. Te traeremos magdalenas de limón 😘]



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