Terapia nutricional y recetas bajas en carbohidratos

PORQUE LOS GENES NO SON UNA CONDENA VITALICIA

Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

«No-spaghetti and meatballs» o «no hay amor más sincero…

11 febrero, 2019

«No-spaghetti and meatballs» o «no hay amor más sincero…

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… que el amor a la comida» dijo George Bernard Shaw. Y cuánta razón tenía. Madre mía, qué placer.

Juro que ni el mayor experto mundial en espaguetis con albóndigas será consciente de la «no-pasta-ización» de esta versión paleo low carb de los míticos spaghetti and meatballs  italoamericanos.

 

 

Me atrevería a afirmar que la ilusión es perfecta (aunque llevo mucho tiempo sin comer espaguetis, así que cabe la posibilidad de que el estratosférico placer de disfrutarlos de nuevo me haya nublado un pelín el juicio).

De veras, qué vicio. Solo he notado una diferencia con los espaguetis tradicionales: estos sacian una barbaridad (en lugar de dar más hambre). ¡Será verdad lo que dice el Dr. Davis en su imperdible «Sin Trigo, Gracias»!

 

 

Y es que para los no-spaghetti  he recurrido a mi infalible «aplaca-ansias», el konjac (o «rizoma del no-ser», ved más detalles en el yakisoba low carb). No lo tomo a menudo porque no aporta nutriente alguno y es carillo, pero para aniquilar antojos ocasionales de pasta o arroz es una maravilla.

Y cuenta con la ventaja añadida de que no hay que cocerlo, sino solo darle una agüilla y escurrirlo antes de mezclarlo con la salsa que hayáis decidido destinar a la causa.

 

 

Esta es un sencillo sofrito de cebolla y pimiento picaditos con tomate natural triturado, al que añadí unas alegres albóndigas (fritas en la misma cazuela antes de empezar la salsa y reañadidas al final), una sencilla mezcla de carne picada de cerdo y de ternera salpimentada amalgamadas con un huevo.

Y, como era domingo y había sido muy buena, le puse un poquititito de parmesano rallado (felizmente obviable para los paleo estrictos).

 

 

No quedó ni rastro de nostalgia de pasta. Y fui estratosféricamente feliz. De veras, creo sinceramente que la ilusión es más que notable. Apenas se nota la diferencia de textura.

Ay… Si todas las nostalgias fueran tan fáciles de mitigar… ¡y todos los amores tan fáciles de saciar!

 



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