Terapia nutricional y recetas bajas en carbohidratos

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Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Soufflé de queso low carb: una belleza altanera pero facilona

9 mayo, 2019

Soufflé de queso low carb: una belleza altanera pero facilona

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Ved con qué hermosura de aperitivo me he aventurado hoy en busca y captura de halagos: el aparentemente arrogante y vanidoso soufflé de queso low carb. No es solo una belleza despampanante por fuera, también resulta ser tierna, blandita y mimosa por dentro. Encima, es infinitamente más asequible y facilona de lo que parece (y mucho menos infame)¹.

Eso sí, aunque toda belleza es efímera, esta se lleva la palma. Casi diría que es volátil, momentánea y fugaz. Desde el momento en que la saquéis del horno, empezará a perder fuelle, altanería y tersura.

 

 

En apenas los 5 minutos que he tardado en preparar la bucólica mesita al sol, la altura de los (inicialmente) altivos y petulantes soufflés ha bajado un dedo. Eso sí, puede que se hayan encogido y arrugado, pero seguían estando rotundamente deliciosos, suaves y esponjosos.

(1). Aunque abogo por relegar los lácteos a días especiales y fiestas de guardar (ved aquí por qué), también creo que debemos darnos pequeños caprichos ocasionales de perfidia controlada a modo de recompensa para reducir el riesgo de recaída. 

 

 

Y es que hacía mucho que me rondaba la urgencia de embarcarme en la digna tarea de dar con la receta del soufflé de queso sin gluten y low carb perfecto, pero me faltaba tiempo para experimentar (y moral para lidiar con los inevitables primeros desastres) 😊

Pero hoy por fin me atrevo a afirmar que no echaréis de menos el soufflé de queso tradicional (aquellos afortunados que lo tuvierais en vuestro repertorio habitual) y que os convertiréis en adalides del mismo (los profanos en la materia). Tal es la «deliciosidad» del susodicho…

 

 

Si queréis comprobarlo y/u opinar con conocimiento de causa, sabed que, para un par de soufflés tamaño «primer plato para dos afortunados comensales» (hoy no os digo «o para una persona y un tupper«, que esto hay que comerlo recién hecho) o 4-5 mini-soufflés tamaño «alegre aperitivo para seducir», necesitáis:

  • 50 g de queso (yo uso parmesano rallado al momento)
  • 2 huevos grandes (o 3 pequeños) – sacadlos de la nevera un buen rato antes para que no estén fríos, que la clara monta mejor
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • 3 cucharadas de harina de almendra
  • 2 cucharadas de harina de coco
  • 1 vaso de leche
  • Sal y pimienta
  • Orégano, nuez moscada o el aroma extra que más rabia os dé

 

 

El primer paso del soufflé (después de encender convenientemente el horno) es igualico al de la pasta choux de las lionesas, una especie de bechamel espesa.

Empezad por derretir la mantequilla en una cazuela, añadid la mezcla de harinas y removed. Verted la leche (si está calentita, mejor) y no dejéis de remover hasta que se forme una mezcla espesa, homogénea y burbujeante (la susodicha bechamel). Salpimentad (si queréis, es el momento de añadir los extras: yo le echo un poco de orégano seco).

 

 

Llegados a este punto, añadid la bechamel (dejadla templar un poquiño antes) sobre la mezcla de las yemas con el queso rallado y batid las claras a punto de nieve. Para esta receta sí que tienen que estar firmes de verdad. Probad el viejo truco de darles la vuelta: si la gravedad es más fuerte que su adherencia al bol y empiezan a deslizarse, es que hay que batir un poco más.

Incorporad las claras (con amor y movimientos envolventes) sobre la mezcla de las yemas «queseadas» y la bechamel. ¡Y ya está listo el proto-soufflé! Solo falta un pelín de horno (precalentado, eh!) para poder hincarle el diente al soufflé propiamente dicho.

 

soufflé de queso sin gluten low carb

 

Verted la mezcla en los moldes (que sean altos e idealmente individuales) previamente engrasados y hornead (mejor en la parte baja del horno) de 15 a 25 minutos según el tamaño (el olor y la pinta os guiarán ineludiblemente) a 180ºC.

Llegará un momento en que se hincharán, su superficie se dorará, se desquebrajarán y empezará a oler a adictivo parmesano a varias millas a la redonda. Ese es el momento de llamar a filas a los suertudos destinatarios, porque recién sacados del horno son una auténtica exquisitez. Luego también, pero su belleza impresiona un poquiño menos 😊

Veréis que no es solo su hermosura lo que es fugaz… ¡su presencia en este mundo también!

 



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