Tu destino no está en las estrellas…

¡está en tus manos!

Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Keto-Glühwein (el irresistible vino caliente especiado)

27 noviembre, 2021

Keto-Glühwein (el irresistible vino caliente especiado)

0 Comentarios

Los mismos minutos que se hacen eternos cuando estás atascado en la autopista pasan volando cuando suena el despertador. Y es que todos sabemos que «el tiempo es relativo» pero… ¡el espacio también!

Igual que un segundo puede durar una eternidad, apenas un metro puede parecer un abismo. Especialmente, cuando ese metro te separa de algo que quieres y no puedes tocar… como una copa humeante de vino caliente que desprende un embriagador aroma a canela mientras te mira con ojitos tentadoramente invernales 😁

¡Pues la estoica espera llegó a su fin! He aquí la dulce (pero benévola) e irresistible versión del Glühwein que ha salvado esa distancia (corta en centímetros, pero infinita en dolor) entre el vino caliente especiado navideño y yo.

Es tan reconfortante y vigorizador… Y no solo salva distancias relativas aunque dolorosas, también resulta tan placentero como su versión azucarada.

 

 

Es que ni el Weihnachtsmann (el mismísimo Papá Noel teutón) más borrachuzo lo distinguiría del vino caliente tradicional que se sirve en los gélidos mercadillos navideños de la Europa Central. Es un rotundo milagro, vamos.

Y es tan, pero tan fácil, que se podría hacer con los ojos cerrados… si no fuera por la conveniencia de vigilar que el vino no llegue a hervir (que algo de alcohol sí queremos conservar, para calentar algo más que las manos y los estómagos).

Para un par o tres corazones deseosos de acortar distancias, apenas necesitaréis:

• media botella de vino tinto (sequito, dulce no, que se nos fastidia el plan),
• una ramita de canela,
• la piel de una naranja y/o mandarina,
• la piel de una lima (o limón, ¡va a gustos!),
• un par de clavitos,
• una estrellita de anís (que además de ser bella y aromática, “hace navidad”) y
• edulcorante al gusto (yo le echo una cucharadita de eritritol, mismamente como este*).

Y no tenéis más que poner a calentar el vino y toda la retahíla de ingredientes aromáticos en una olla a fuego lento durante unos 10-15 minutos (según si os apetece acentuar más la canela o conservar el alcohol).

¡No lo dejéis hervir!

 

 

Apagad el fuego, echadle un pelín de edulcorante opcional (contad que para que realmente os traslade a un mercadillo centroeuropeo y califique como Glühwein navideño, un pelín dulcecito sí debería ser).

Servidlo inmediatamente, bien humeante.

Veréis como os calienta el espíritu, os reconforta el alma, os abre el corazón y acorta todo tipo de distancias… relativas, absolutas e imaginarias 😇


 

(*) En Edulcorantes: el dilema (o Mary Poppins solo hay una), ¡os cuento mi humilde opinión acerca de los susodichos!



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.