Modo noche

¡Aleluya! Por fin, después de más años de los que quiero admitir, hoy me siento liberada de mi obsesivo «mono» de italiano. Ni el risotto, ni la pizza, ni los spaghetti, ni los ravioli, ni la focaccia, ni siquiera el obsceno tiramisú. Es que ni un paseo en góndola saboreando un Prosecco al son del «O Sole Mio» me tentaría. Ya no los ansío en absoluto. Al menos, en su versión original abarrotada de trigo, azúcar e «italianidad».

He aquí otro apaño más que capaz de aniquilar el «mono» de italiano más testarudo. Y resulta tan sabroso y fácil de hacer, que ni siquiera necesita ese toque mágico del parmesano (si tampoco es el día feliz en el que nos permitimos un garbeo por el mundo de los lácteos).

Para este hermoso platico anti-mono, solo he recurrido a unos poquititos tallarines de konjac (o el rizoma del no-ser), que he enjuagado y escurrido alegremente, antes de mezclarlos con la aromática salsa de boletus felizmente baratos gracias a su «deshidratez». Apenas he utilizado una cebollica y un diente de ajo picados, un chorrillo de vino blanco, un puñado de setas deshidratadas (que he puesto en remojo un buen rato antes) y un toquecillo final de perejil picado.

Y resulta tan sencillo como poner la cebollica y el ajo a sofreír en un chorrillo de aceite de oliva hasta que empiece a dorarse. Luego hay que añadir las setas, darles un garbeíllo alegre y verter el vino blanco y/o el agua en la que se han hidratado las setas. En apenas unos minutos de chup-chup, la salsa estará alegremente lista para ser salpimentada y abarrotada de «no-tallarines». Si te gusta espesita, un poquito de harina de almendra o una puntita de harina de konjac (si es que toleras tanta fibra de una sola vez) hacen milagros y no afectan apenas al sabor. El último toque de perejil picado ayuda a obviar el hecho de que no lleva queso. Aunque si resulta que sí es el día feliz… un poquitito le queda absolutamente soberbio, mal que me pese.

Y obsesivo «mono» de italiano finiquitado. Es que ni una romántica excursión a caballo por un viñedo toscano lamiendo un gelato de stracciatella con el barítono más encantador del universo me seduciría… ¡soy libre por fin!

¿Conoces los secretos escabrosos del trigo?

Los cuento en este capítulo del cursillo.

¿Te ha gustado? Pues echa un ojo al resto del programa en Dieta y Estado de Ánimo.

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Inesuka

Inesuka

Nutricionista, psicóloga y keto-terapeuta apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, domadora de lupus, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada).

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