Modo noche

Mini-Tarta tiramisú (para cumpleaños confinados)

Puede que este año no vaya a soplar velitas, pero sí aprovecharé para regalarme un buen cacho de tarta y lanzar mi deseo. No diré cuál es, pero ya que dicen que una imagen vale más que mil palabras… lo he personificado en la figurita que acompaña a la susodicha tarta.

La figurita tiene su propio post en mi alter blog pandémico, Prosopopeya.

 

Eso sí, he tenido el decoro de hacerla «mini» porque este año (y muy a mi pesar) la concurrencia que acudirá a probarla será más que limitada. Y así evito tentaciones, que (obviamente, igual que el susodicho tiramisú) está tremenda. Y encima es súper sencilla de hacer. 

Para «tiramisurear» una mini-tarta de apenas 10cm de diámetro, he apañado un bizcocho low carb con dos huevos. Lo he hecho en un molde de 12cm de diámetro para cortarlo a la medida luego, que queda más cuco y encima el «recorteo» te regala un montón de retales para saciar ansias «bizcochiles» mientras se asienta la tarta.

Una vez listo, lo he dejado enfriar y he hecho café. Y estaba ya más que a punto para preparar la soberbia mousse de mascarpone (que he hecho simplemente mezclando cantidades iguales de mascarpone y nata batida con algo de edulcorante). Para esta mini-tarta, han caído apenas 100g de cada y una cucharada de eritritol.

Después, he colocado un papel film sobre la base de un molde desmontable (este sí, de 10cm). He cortado el bizcocho del tamaño del molde final y lo he partido por la mitad. He colocado la base en el molde y la he remojado en café (que si lo hacemos al revés, se nos descuajeringa todo). He cubierto la susodicha mitad de bizcocho de abajo con una primera capa generosa de mousse y la he coronado con chocolate 100 picadito para que tuviera un toquecillo crujiente. Y la he coronado con la otra mitad del bizcocho. Esta sí, bien remojada en su café.

Y no quedaba más que añadir la última capa de mousse de mascarpone (con la boquilla redonda de la manga pastelera se hacen las bolitas de arriba con los ojos cerrados). Y a la nevera con ella. Idealmente, debería reposar toda la noche para que los sabores se mezclen y la mousse se asiente.

Antes de servirla, la he espolvoreado con cacao puro en polvo a modo de lluvia desde un colador. Igualico que haríamos con su papá, el insigne postre italiano.

¡Y a celebrar cumpleaños a lo grande… en pequeñas compañías!

Puede que sigamos confinados, pero cada minuto que pasa nos acercamos más al día feliz en el que dejaremos de estarlo.

Si te decides a regalarte un caprichillo, no dejes de curiosear mis e-books de keto-dulces, que puedes descargarte gratis a cambio de buen karma o también comprar en Amazon, para contribuir a la causa.

 

¡Ojalá te deleiten tanto como a mí! 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Inesuka

Inesuka

Nutricionista, psicóloga y keto-terapeuta apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, domadora de lupus, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada).

Podría interesarte

Este contenido está protegido por copyright. Por favor, para hacer uso de él, contacta con nosotros.

Ketófila
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.