Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Grisines de parmesano (para chuparse los dedos)

24 octubre, 2018

Grisines de parmesano (para chuparse los dedos)

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Sin ánimo de desmerecer a los grisines de pan tradicionales (o un poquito sí 😀), me veo obligada a hacer constar que esta versión de no-pan low carb les da mil patadas, tanto en sabor, como en nutrición. Y puedo atestiguar que, si encima les dais forma de espeluznantes dedos de bruja y los remojáis en un delicioso guacamole, seréis irremisiblemente alabados por todo aquel que los pruebe (¡niños y no tan niños!)

 

 

Así que, si os habéis ofrecido a ejercer de anfitriones de una terrorífica cena de Halloween (y buscáis con qué acompañar los angusti-pulpitos asfixiados, los siniestri-pimientos rellenos y los huevos aracnofóbicos), no dejéis de ofrecer a vuestros incautos comensales esta sabrosa delicia.

 

 

¡Y es que encima son sencillísimos! Para la mano de 9 dedos (y alguno que cayó por el camino por aquello de que «en la cocina hay que probarlo todo«), me he limitado a mezclar:

  • Un huevo hermosote
  • 5 cucharadas de almendra molida
  • Medio aguacate chafadico
  • Una cucharadica generosa de mezcla de finas hierbas (yo adoro la italiana, pero es felizmente sustituible por orégano o mezcla provenzal o lo que fuera que tengáis a mano)
  • Tres cucharadas generosas de queso parmesano rallado
  • Pellizco de sal

También, un poco de huevo batido extra para pintarlo y unas almendras-uña (si elegís hacer los grisines en época “halloweenosa”)

 

 

Y, una vez mezclados todos los ingredientes con alegría, solo hay que “deditizarlos” colocándoles la uña y marcando un pelín el nudillo con un tenedor (o no, que en modo grisines sin «deditizar» están tremendos también).

La masa en crudo es poco manejable, pero vale la pena pelearse un poquiño con ella (¡agradeceréis que no sea un mazacote cuando os la comáis!)

 

 

Eso sí, sean dedos o no, mejor colocarlos sobre un papel de horno engrasado. Así, vuestro alegre yo del futuro los despegará sin despeinarse.

Y al horno precalentado a 180º con ellos. En apenas 10 o 15 minutos os invadirá un olor embriagador a parmesano tostado y, poco después, los grisines estarán doraditos y listos para ser felizmente sacados.

 

 

Son sencillamente sublimes. Y si los embadurnáis con un delicioso guacamole, quedan… ¡para chuparse los dedos!



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