«No juzgues por el tiempo que dura, sino por la huella que deja», dice un antiguo proverbio árabe.
Pues acatando la sabiduría ancestral de su cultura originaria, procedo a juzgar este apaño de keto-paleo-cuscús con la mano en el corazón: absolutamente sublime. Ha durado apenas unas milésimas de segundo… pero ha dejado una huella indeleble.
De veras, si tienes mono de comida árabe pero eres poco amante de las coles y/o prefieres reservar el cuscús de coliflor para alguna fiesta de guardar, no dejes de probar esta victoria apabullante del «paleo-low-carbismo», un exquisito, súper-rápido y estratosféricamente saciante keto-paleo-cuscús de semillas de cáñamo.




A este «casi-cuscús», como a su primo high carb, le sentará estupendamente lo que sea que haya quedado relegado en el fondo de la nevera, aunque créeme si te digo que esta versión en particular te hará sentir que tu vida por fin tiene un sentido (vale, exagero un pelín, pero de veras que está buenísimo).
Así que si andas pelín falt@ de motivación vital, cuenta que, para darte este pequeño empujoncito, necesitarás:
- cachillo de pollo (yo le he echado apenas media pechuga)
- vasito de caldo de pollo (sustituible por agua si no hay)
- un puñaíco de semillas de cáñamo (obviamente, en el todopoderoso Amazon las encontraréis, aquí dejo el enlace de mis favoritas hasta la fecha, convenientemente peladas y ecológicas)
- verduras en juliana (yo hoy he tirado de calabaza, cebolla, calabacín y unas judías verdes)
- si la ocasión lo merece, unos poquiños garbanzos (en pequeñas dosis, yo abogo por permitirnos un pequeño garbeo por el mundo de las legumbres de vez en cuando, ve aquí por qué)
- toquecillo de curry en polvo, de mezcla de especias marroquíes o la que más os guste (yo echo un poquito de todo)
Empieza por dorar el pollo cortado a dadicos en un chorritín de aceite de oliva. Resérvalo y sofríe las verduras en el mismo aceite. Cuando estén doradas, añade el caldo, las semillas de cáñamo y el pollo. Déjalo cocer unos minutos (hasta que se cueza el pollo, que las semillas no hay que cocinarlas) y sirve caliente.
Verás qué gustazo (y qué poquito te dura a ti también)… Incluso la textura es idéntica, ¡no te creeréis que no es cuscús!
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¿Te ha gustado? Pues echa un ojo al resto del programa en Dieta y Estado de Ánimo.

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