El cloroformo es para aficionados. He aquí la «versión anestésica» o «golpe de gracia» del primer asalto que propuse en la perversa cena rompe-hielos para enamorar. Con apenas un par de bocados, las torres más altas (y tozudamente férreas) dejarán de tambalearse y caerán derrotadas a tus pies… convenientemente inconscientes 😁.
Vale, puede que exagere un poquito en mis apreciaciones, pero sí afirmo rotundamente que quedan «que quitan er sentío». Y son tan fáciles… Además, cuentan con la ventaja añadida de que con apenas unos gramillos de foie (para las 6 alcachofas usé 40g) el resultado es más que óptimo. Así que tampoco tienes que dejarte el sueldo para que tu desprevenida presa caiga desplomada ante tus habilidades culinarias (sean notorias o no).
¡Y no tienen ningún misterio! Aunque adoro las chips de alcachofa crujiente más que a nada en el mundo, para esta receta las prefiero más melositas.
Primero les quito las hojas externas y las descaperuzo, las corto en octavos y las frío a fuego medio en un dedico de aceite de oliva. En apenas diez minutejos, las retiro, escurro el exceso de aceite (que se puede aprovechar felizmente para otro perverso cometido) y las salpimento. Solo queda coronarlas con unas virutillas de foie micuit mientras aún están calientes (deja el foie en el congelador un ratico antes para poder rallarlo por encima alegremente) y servir.
Ya ves, es una maravilla de receta sin gluten, sin lácteos, sin frutos secos, sin huevo y low carb «que quita er sentío», pero majamente…
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