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Nutricionista, psicóloga y keto coach apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Masa quebrada II o «el tiempo es oro y el aguacate también»

11 marzo, 2017

Masa quebrada II o «el tiempo es oro y el aguacate también»

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Qué hallazgo, por favor. No sé cómo no se me había ocurrido antes. Si andáis buscando una versión de masa quebrada ultra-rauda-veloz, sin huevo y muy low carb, no dejéis de probar este apaño exquisito con base de aguacate (que hoy por hoy me gusta si cabe tanto como la masa quebrada low carb I o el secreto del «no-panadero«, aunque se desmorone un pelín más).

 

 

Tiene la ventaja añadida de que no hay que dejarla reposar, así que no dudéis en probarla aunque tengáis prisa. ¡Que el tiempo es oro y la vida es corta!

Tengo una versión con parmesano (para días en los que me permito un garbeíllo por el mundo de los lácteos, ved aquí por qué los raciono) y otra paleo-vegana 100%. 

Para la primera (que se basta y se sobra como base de una miniquiche o una coca individual con el sabroso toquecillo del queso), solo necesitaréis:

  • medio aguacate maduro
  • pizca de sal
  • dos cucharadas de parmesano en polvo
  • una cucharada de semillas de lino molidas
  • una cucharada de harina de almendra

 

 

Y para la versión paleo-vegana (como la que felizmente procedo a elaborar), solo hay que sustituir las dos cucharadas de parmesano por otra de harina de almendra y de semillas de lino molidas (y añadirle un poco de zumo de limón y pimienta, que pelín soso el aguacate sí que es).

Y no tenéis más que chafar el aguacate alegremente y mezclarlo con el resto de ingredientes. Dadle la forma que queráis, con cariño (que se desmonta un poco, aunque su sabor y nutrición lo compensan con creces).

 

 

Os aseguro que una vez la probéis no podréis vivir sin ella, resulta mucho más sabrosa que la masa quebrada de trigo tradicional. Os encantará como base de quiches, de pizzas y de lo que fuere que se os ocurra, siempre y cuando no requiera que mantenga formas muy exuberantes. No la elijáis para construir una casita de Hansel y Gretel, porque no hará falta ni un soplido para desmoronarla.

 

 

Aunque la adoraréis, por ejemplo, como base de la «sanérrima» coca prebiótica para alimentar al «lobo bueno» (que encima es ultra-keto, paleo y vegana) de la foto de arriba.

Si os preguntáis si vale la pena probarla, dejadme que os aclare la duda: definitivamente, sí. Las masas quebradas que pueden ejercer de pared de casitas de cuentos están sobrevaloradas 😁



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